domingo, 13 de julio de 2014

Evans-Pritchard: El Tiempo y el Espacio Nuer

En esta tribuna de lo cotidianamente complejo nos hemos provisto de una sección ara reflexionar sobre temporalidades y espacialidades. En ese sentido hoy queremos rescatar un clásico de la antropología, Evans-Pritchard y su trabajo “Los Nuer”. En dicho trabajo, el autor entre otras dimensiones de la vida social del pueblo Nuer de Sudán, destaca la interdependencia entre lo ecológico y lo social, marco enn el que inserta su análisis del tiempo y el espacio Nuer.
El tiempo y el espacio son los temas sobre los que Evans-Pritchard reflexiona en el capítulo 3, en el autor realizó un trabajo pionero en cuanto a la desnaturalización de las categorías de tiempo y espacio.  Debemos considerar que en el momento de su trabajo de campo (durante los años treinta del siglo pasado) y al momento de su primera publicación (1940), nuestras preconcepciones del tiempo y espacio eran consideradas en las ciencias sociales occidentales como categorías a dadas, como dimensiones disociadas, tan característica de nuestras culturas en nuestro mundo occidental y acentuado por la modernidad como proceso histórico y cultural.  
Al respecto la influencia cultural que ha tenido en nuestra visión de tiempo una creación cultural como lo es el reloj de pulsera como objeto tecnológico contribuyo a separar, al tiempo del lugar a diferencia de la calendarización espacio referida, aún relevante hasta la aparición de dicha tecnología.
La idea de que el tiempo es algo independiente, cosificado, objetivado y medible ha determinado nuestra moderna y occidental perspectiva del tiempo lo que ayuda a que nuestras formas de observar hacia otros mundos de alteridad cultural se nos dificulte, especialmente en la comprensión de la integración del tiempo en dichos mundos. Nuestro paradigma cronológico nos empuja a pensar que el tiempo es el mismo para todos y en todas partes en relación a nuestra propia perspectiva del tiempo.
Como reflexión introductoria podemos recordar a Norbert Elías y su  filosofía del tiempo cuando planteaba que el tiempo no es un dato objetivo (como la naturalización de su noción en la cotidianidad podría hacer pensar), éste no es un hecho existente externamente (objetivable) o incluso tampoco (asegura) es subjetivo sino que es un dato social, es decir es una forma aprendida y transmitida en la interacción social, con esto quería superar la dicotomía objeto/sujeto, la salida a dicha disyuntiva dicotómica está dada en relación a que el tiempo es parte de todo nuestro acervo aprendido, es por tanto un dato de construcción social y cultural en el transcurso del devenir. (Elias 1989:14-15).
Volvemos ahora a Evans-Pritchard, precisamente las concepciones temporales y su perspectiva del tiempo y su relación al espacio concentra el interés de ésta sección.
Sobre éste fenómeno observamos de su lectura que tiempo y espacio tal y como lo pensamos nosotros (como ya lo señalamos en párrafos anteriores) no operan en las categorías de los Nuer. Éstos, lejos de nuestra separación y nuestras categorías dicotómicas, presentan una relación integrada en la que tiempo, espacio y comunidad se entrelazan de una forma muy distinta a la nuestra.
El Lugar y el Tiempo tienen una relación relevante al menos para una de las formas en las que los Nuer “viven su tiempo”, sobre este respecto Evans-Pritchard  destaca dos formas distintas en las que puede interpretar el tiempo Nuer, por una parte el tiempo ecológico y por otra el tiempo estructural.
Respecto del primero es donde las relaciones ecológico estacionales imprimen una mayor influencia sin embargo dista mucho de nuestra clasificación estacional solar. El tiempo ecológico representan un ciclo anual dando lugar a un ciclo completo de lluvias, sequía, siembras, cosechas, migraciones, su comportamiento es por tanto repetitivo por tanto hablamos de un tiempo que se repite en patrones cortos de un año, de ésta forma un nativo puede ubicarse con mayor certeza en un ciclo de tiempo ecológico.
El tiempo ecológico expresa importantemente las relaciones con el entorno y sus ciclos naturales, esto expresado en sus actividades “económicas” culturales, cada actividad se ubica en el ciclo en función del comportamiento natural de la tierra, la subida de los ríos, las lluvias, el decaimiento de las lluvias, la migración de aves y animales… a cada uno de estos fenómenos le corresponde una actividad en particular por ejemplo: el año tendrá una división gruesa entre la mitad húmeda y la mitad seca, la primera tot que corresponde al proceso de alza de las lluvias mientras que mai corresponde a la mitad en la que las lluvias comienzan a decaer, entre una y otra lo Nuer se mueven para escapar de las inundaciones por lo que preparan campamentos y mueven su ganado de manera que dichas actividades representan una forma de marcar el tiempo en su perspectiva de manera que su concepción del tiempo tiene menos que ver con los meses, ni siquiera con las estaciones sino que con las actividades que ellas implican.
Tot y mai son una serie de actividades que se presagian mutuamente y ordenan el tiempo para los Nuer, actividades en las aldeas y actividades en los campamentos.
En una clasificación estacional algo más fina los Nuer identifican dos estaciones más como son rwill y jiom, la primera marca el “traslado” del campamento a la aldea y de otras actividades como la siembra y es considerada dentro de la mitad tot sin embargo tot es el periodo en que pasan en la aldea.
Por su parte jiom representa el periodo de construcciones de los primeros campamentos y se considera parte de la mitad mai en el año nuer.
Como muy bien destaca el autor tot y mai “no representan unidades puramente temporales, sino que significan el conjunto de actividades sociales características del momento cúlmine de la temporada seca y de las lluvias” (Evans-Pritchard 1977:116), éste hecho es relevante para apreciar la particularidad de su perspectiva en relación a la nuestra que busca definir unidades medibles y exactas en contraste sus “medidas” son flexibles y relacionan un ciclo de actividades a un ciclo conceptual, ambos son interdependientes en función y significado.
Lo anterior explica que los nuer no usen los nombres de los meses sino refieren a las actividades que corresponden a dichos periodos en función del ciclo ecológico en particular.
Por otra parte nos hay conectores entre día/noche y los meses como indicadores de cuando se produjo un determinado hecho, para esos efectos se cuentan la cantidad de reposos y de soles, cuando quieren mayor precisión hacen referencia a los ciclos de la luna.
El curso del sol en el día tampoco entrega precisión horaria sino nuevamente las actividades diarias enmarcadas en el ciclo diario de actividad.
Respecto a sus actividades éstas tienen un comportamiento dinámico durante el año por lo que algunas estaciones son mucho más intensas que otras por lo que el tiempo no tiene el mismo valor durante todo el ciclo, se va más rápido durante que en la temporada lluviosa que en la temporada seca debido a la cantidad y las cualidades de sus actividades, debido a que el tiempo es más un sistema de relaciones entre los grupos humanos y sus actividades, es un tiempo relacional.
Respecto de la flexibilidad en el ordenamiento del tiempo nuer nuestro autor comenta “los acontecimientos siguen un orden lógico, pero no hay sistema abstracto que los controle, al no haber puntos de referencia autónomos a los que tengan que adaptarse con precisión. Los nuer son afortunados” (Ibid:120) los nuer son libres de las amarras métricas del tiempo que si tenemos nosotros.
El sistema nuer para vivir el tiempo es un orden conceptual  de cambios ecológicos relacionados en relevancia variable a las distintas actividades de los nativos.
También hay una conceptualización distinta del tiempo que ya no hace referencia a los vínculos ecológicos y dan cuenta de las relaciones sociales entre los nuer en mutua interrelación. Es a este tipo de tiempo al que nuestro autor denomina tiempo estructural,  esta forma de comprender el tiempo trasciende el ciclo anual y acompaña la organización social y el curso de la vida entre los nuer por lo que es la forma de ordenar el tiempo en la que cada grupo de relaciones sociales tendrá referentes propios en relación al tiempo dando como resultado una expresión relativa a las configuraciones sociales de referentes. En este punto es interesante reflexionar sobre los márgenes del tiempo histórico en los nuer, los que dan un horizonte de aproximadamente cincuenta años diluyéndose en la nebulosidad del tiempo mítico, esto ya que trascendido el horizonte histórico los acontecimientos entran a organizarse dentro del eterno plano mítico.
Es relevante destacar que la distancia entre acontecimientos no era leída en términos temporales sino por las distancias entre los grupos humanos en los que se llama “distancia estructural” de esta manera los acontecimientos pueden tener una ubicación “fija” en el sistema de relaciones sociales sin embargo su posición en el tiempo (cronológico) no es exacta (Ibid:125) por lo que acontecimientos quedan ligados a sus relaciones sociales por lo que el tiempo estructural no puede entenderse sino hasta entender la distancia estructural, la que puede ser de distintos tipos o categorías.
En tanto lo socioespacial también se dan particularidades llamativas por ejemplo la cercanía de una aldea a otra no es necesariamente determinada por la distancia objetiva entre ellas sino relativa a elementos socales o climático ecológicos por lo que cercanía o lejanía responde a elementos no exactos a diferencia de nuestra perspectiva occidental.
Por otra parte sus concepciones regionales o territoriales so  también relacionales, sus aldeas y campamentos se organizan en pequeños grupos incorporados a conjuntos mayores que componen “secciones”.
Una tribu por su parte es el grupo que exige la lealtad de las aldeas y convoca a la unidad para enfrentar la guerra, los nuer realizan la guerra en contra de los dinka y en ocasiones entre otras tribus nuer aunque las guerras entre los nuer poseían ciertas convenciones militares. Este último hecho da cuenta de una situación que expresa una serie de convenciones reparatorias entre miembros de una tribu (los nuer) pero no entre tribus distintas (Ibid p-138) aunque como señala en párrafos posteriores esto da cuenta de las normas no necesariamente de su cumplimiento además de señalar que la vendetta es “una institución en la organización social”.
En términos políticos se destaca en el texto que los nuer no poseen una organización  centralizada por tanto las organizaciones son descentralizadas y no unitarias, los sistemas de alianzas políticas se organizan en función de la oposición a los dinkas y otros grupos externos. No obstante su descentralización política los nuer se consideran a si mismos una unidad cultural (Ibid:140a), se reconocen culturalmente como un “nosotros”.
En éste tópico me resulta muy interesante como los nuer a propósito de lo planteado en el párrafo anterior construyen su alteridad, al respecto rescatamos lo planteado por el autor  “su sentimiento de superioridad y el desprecio que muestra hacia todos los extranjeros y su disposición para luchar contra ellos constituyen vínculos de comunión” (Ibid:140b) si ponemos atención en el fragmento rescatado hay varios elementos que llaman la atención y que dan luces de la construcción dinámica  de la alteridad en la cultura nuer, en ese sentido el “sentimiento de superioridad” da cuenta de la identificación de un “nosotros” o los nuer mientras que dicha superioridad sitúa en una posición de inferioridad a un(os) “otro(s)” que pueden ser los dinkas u otros pueblos no nuer fuera de sus confines lugarizados así mismo el “desprecio que muestra hacia todos los extranjeros” da cuenta de esa disposición hostil a los extraños. Por otra parte “la disposición para luchar contra ellos constituyen vínculos de comunión” nos habla de la guerra, actividad que requiere de la adhesión de parte de la población con fines bélicos dando cuenta de una disposición a fundirse en un sentimiento de unidad como motivador de la actividad bélica, lo que especulo puede estar vinculado a la unión en sus tradiciones y sus pasado mítico común.
Esto nos da la entada para reflexionar sobre la política nuevamente, a este respecto y siguiendo (y simultáneamente interpretando) las reflexiones de Evans-Pritchard la política es también relacional debido a que sus estructuras políticas “solo pueden entenderse en relación a sus vecinos” (Ibid:142) y ellos forman parte de una misma unidad política siempre relacional que se diferencia de la estructura dinka y entre quienes existe una relación de hostilidad que se extiende hacia lo “inmemorial”. En relación a esto último es interesante destacar que el mito, no sólo justifica sus comportamiento social en la alteridad sino que además los define, esto sería válido según el autor tanto para los nuer como para los dinka en relación al mismo mito por tanto la alteridad y su alter dimensión de mismidad están relacionadas al mito común en el que los dinka quedan definidos como ladrones y los nuer como guerreros, si observamos éste detalle lo podemos relacionar a lo planteado en párrafos anteriores. Pero más allá del rol es relevante reflexionar en que el proceso de construcción mítica de la alteridad produjo un nosotros (los nuer) y “otro relevante” (los dinka), por tanto habría entre éstos una relación compleja lo que ayuda a explicar que los nuer considerasen a los jaang (la categoría extranjera a la que pertenecen los dinka) como más cercanos que otros extranjeros (Ibid:147), es una reflexión hipotética personal y lo hago explícito.
En relación a sus actividades bélicas éstas también pueden relacionarse con las estaciones del año, se menciona la etapa de fin de la lluvias como la favorita para incursionar contra los dinkas. También se aporta la hipótesis de que las migraciones nuer han derivado de sus incursiones bélicas (Ibid:145).
En relación a los retornos de las incursiones bélicas, el botín era redistribuido de forma igualitaria entre los integrantes de la comunidad precedido de una seria de rituales y ceremonias de complejidad.
De esta forma hemos querido transitar por distintos momentos del capítulo reseñado rescatando elementos de orden teórico enfocados principalmente a conocer la concepción espacio temporal de los nuer, en que forma difieren de las nuestras pero más relevantemente en destacar lo que a nuestro criterio y según la lectura realizada al texto de Evans-Pritchard constituyen rasgos distintivos de su cultura y cosmogonía.
Quisimos aunque con menos detenimiento relacionar distintos elementos conceptuales sobre la alteridad y los procesos que según observamos en el texto podían estar involucrados en su configuración.
No obstante nuestra reseña estuvo dirigida por tanto reconocemos que realizamos una selección de elementos sobre las que concentramos nuestra revisión dejando por cierto otros fuera como resultado del direccionamiento escogido para nuestra reseña.

Biibliografía

Evans-Pritchard.  “Los Nuer”. (Cap. 3: “El Tiempo y el Espacio)  Anagrama. 1977
Barcelona.

Elias Norbert.  Sobre el Tiempo. Fondo de Cultura Económica 1989 México.








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