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sábado, 3 de noviembre de 2012

Algo así como la Alquimia: Robert Plant en el Luna Park 02-11-12


Por: Francisco Astudillo Pizarro

Hace bastante que no ocupaba este espacio virtual de lo innecesariamente complejo y cotidiano… creo que no lo he hecho desde que me fui de Chile hace unos meses y precisamente a propósito del primer concierto al que asisto en tierras argentinas me motiva para re-colonizar los bits de este blog.
Para quien lea esto sin saber quien escribe ni desde donde lo hago.. decir que la vida mi pilla en estos momentos viviendo por acá en Buenos Aires siendo un Copiapino… y no quise perderme la posibilidad de ver a Plant. 
Es extraño hace bastante que esperaba este momento, de hecho llegué a pensar de que no alcanzaría a conseguir entrada, asi que luego de conseguirla ésta noche fue un momento que he esperado mucho durante el último mes, y no por ser “el concierto” al que decidí ir sino porque además no es cualquier concierto, es “don” Roberto Planta, o sea estamos hablando de una cuestión que está lejos de interpretarse como sólo ir a un concierto, hablamos de exactamente de lo que su publicidad cliché dice que es, es decir “la voz de led Zeppelin”.
Lo que pese a ser un cliché pegador no deja de ser cierto, es una cuestión de real importancia para quienes hemos crecido con el rock y para quienes creemos que la música es una de las más profundas  formas de comunicación con nuestra humanidad. Pero dejo tanta introducción reciclable y voy intentar traducir las ráfagas de experiencia  las vividas esta noche en el LUNA PARK, la clásica plaza de conciertos trasandina.
Pero se me iba algo, escribía empezando el párrafo anterior que la experiencia se tornaba extraña, pues en lo personal he tenido un par de días de harta preocupación porque uno de mis perros, Boomer se ha perdido en Chile lo que me tiene preocupado y sensible pues para mi los animales son muy importantes, son reales amigos y no sólo mascotas, lo fome es que estoy muy lejos de Copiapó mi ciudad, donde se perdió mi perro.
Es quizás esa sensibilidad extra la que hizo que esta no fuera además cualquier noche, he estado conectado con eso que nos hace vulnerables y en esa especial apertura de los sentidos es que me encuentro con la música de un grande, en un encuentro zeppeliano del tercer tipo.
Cuando el aparato que uso por celular marcaba las 21:01 hrs las luces del LUNA PARK se apagan y una voz en off anuncia la presencia de los “Sensational Space Shifters”, posteriormente  extendiendo los segundos y haciendo un juego del suspenso que creaba entre quienes en las galerías creábamos una burbuja de expectación el locutor en off anuncia a nuestro querido y admirado Robert Plant. El Luna park estalla en felicidad por primera vez en la noche.
Debo decir que apenas Robert Plant se arma del micrófono y nos saluda, una  lágrima se fugaba de mi ojo derecho, luego la seco con mi brazo y me siento feliz, como el resto de la variopinta concurrencia al Luna esta noche. Debo anunciar que este escrito no busca ser objetivo, de hecho pretende derechamente lo contrario, ser subjetivo..... ni parcial ni banal sólo subjetivo como mi experiencia vivida.
Luego de los saludos de rigor y de las obvias ovaciones que hicimos a don Robert, el su banda comienzan con el primer bloque de temas, iniciando la noche con  canciones que iban a buscar construir es atmósfera misteriosa, innovadora, a la vez densa y transparente a la que este combo juega en cada presentación, así sonaron “Tin Pan Alley”, “Another Tribe” ambas de su disco Mighty Rearranger (2005), que jugaban a crear la atmósfera.
“Friends” del led Zep III significo un primer encuentro con el legado de Zeppelin y fue un segundo comienzo, en una versión que a su manera, a la manera de los sensacionales alquimistas del espacio de Robert Plant se aproxima bastante a las formas y sonoridades de su placa de origen, su aproximación fue bien recibida por quienes habían constituido su expectativa con el que a mi criterio fue un eslogan inadecuado de su publicidad, ese que decía Robert Plant “La Voz de Led Zeppelin”, inadecuado a pesar de ser evidentemente cierto, esto porque la propuesta de estos transformadores del espacio de la actual gira de Plant, no juegan a la revisión segura y plana del dorado pasado zeppeliano, su propuesta es notoriamente más aventurera.
Una interpretación personal del nombre de la banda, una traducción distinta, una que me hace sentido con lo que hacen es entender eso de transformadores del espacio como una especie de alquimismo, en el que esta cofradía de músicos  (incluido obviamente Plant) logran transformar un repertorio, lo que puede jugar en dos direcciones, por una parte para quienes esperen encontrarse con el clásico recuerdo y ajustado de un legado brillante como el de Zeppelin probablemente los incomode en alguna medida, a aquel público que busque ese tributo oficial realizado por un sobreviviente no encontrará lo que busca. Por otra parte para quienes estén abiertos a experimentar exploraciones y procesos de transformaciones artísticos, lo de este show y su forma alquímica de enfrentar un repertorio como el que llevan resulta enriquecedor.
En ese sentido más aventurera es su revisita alquimista a “spoonful”, ese clásico de willie Dixon popularizad para el mundo rockero por Cream es transformada por Plant y su combo alquímico, desde sonoridades electrónicas y ráfagas rockeras, fluyendo rítmicamente en un patrón reiterativo que nos acercaba a todos a las puertas de un trance y que en un proceso casi imperceptible gira a exploraciones sónicas, que ahora nos llevan a pensar en lo transcultural, en una prosa en juego de idas y vueltas, de suturas entre sonoridades y formas de pensar la música, las que nos acercan a esa sonoridad enriquecida de miradas y texturas extra occidentales.
Esa misma vocación por el trance, que hábilmente esconde una raíz blusera filtrada por detalles contemporáneos insiste en “Somebody Knocking” como confirmando la intencionalidad artística de movernos, de descentrarnos de las formas convencionales y llegar a espacios subjetivos más propios de la sorpresa.
Esas avanzadas dejan entonces una grieta a través de la que dos espacios combinan sus fluidos, en el que la exploración sonora de las diversidades sonoras invocadas se juntan con un número  inmortal, la clásica “Perro negro” (parafraseando las etiquetas blancas de los casettes de otros tiempos), “Black Dog”……. Era que no, hábilmente transformada en un vehículo para explorar nuevas e insospechadas latitudes, de aquellas donde la  certeza de su versión original era reemplazada con maestría, así fue como el riff original es evocado casi en su propia ausencia, casi en una metáfora en la que lo que se hace presente es una frase distinta, la que funciona como tal, dando cuenta de esa vocación transcultural, trans sónica, ciertamente vanguardista, alquimia pura.
La guitarra acústica con afinación abierta probablemente en DO me dio un mensaje directo, algo así como el “Sher Heart Attack” (si se nos permite prostituir con respeto el título de una canción y un disco clásico de Queen), un ataque certero a la emoción, una de mis favoritas de su repertorio solista, “All the King´s Horses”… toda una experiencia, la belleza minimalista como posibilidad de aproximación a lo sublime.. tremenda, una guitarra acústica, la voz de Robert Plant y la sutileza de acompañamientos puntuales de una guitarra, un bajo y los teclados, la atmósfera era de una intimidad irreproducible por medios técnicos.. el luna Park quedaba en silencio, saboreando cada movimiento de la sonoridad de una canción que a mi criterio fue uno de los momentos más fuertes.. uno de esos momentos que quieres duren por siempre.
Otra revisita más menos fiel de la era Zeppelin, la notable “Bron-y-Aur stomp”, un momento que iba a retomar las revoluciones y un Robert Plant pleno en su performance vocal, un buen momento en los que almeno pa mi era imposible no pensar en esas tardes en las que en lugar de hacer las tareas intentaba en vano sacar en guitarra la imposible y diabólica intro guitarrística de page para la versión original de esa canción, buenos recuerdos.. lo más gracioso es que nunca llegué a tocar esa intro.. tampoco los violeros de Plant lo hicieron hoy jejeje.. obviamente que no por las mismas razones…
“The Enchanter” crea la atmósfera para uno que fue gran momento en una noche de grandes momentos.. “Four sticks”.. apuesto toda mi subjetividad a que fue la mejor versión en vivo que haya escuchado nunca de “los cuatro palos” (baquetas), nuevamente esa dialéctica mágica entre el ajuste misterioso pero simultáneamente abierto  a las posibilidades de lo incierto.. posibilidades abiertas otra vez con ejercicios de trance con sabor marroquí…
 “Ramble On”… uno de los más ajustados a su pasado Zepp no desentonaba en la noche sugestiva del Luna Park, de hecho fue otro gran momento… luego de una partida muy suave, evocadora de esos sonidos  folk que abren la canción y bajaban las revoluciones en la mitad de la segunda cara B del Led Zepp II, es en el primer coro de la canción donde por fin el Luna Park vuelve a reventarse. Robert Plant jugado al máximo en su cantar.. un grande, uno de los momentos más disfrutados por su evocación zeppeliana.
Más otra de esas vueltas alquímicas sobre el repertorio del blues más clásico pero transformándolo en algo nuevo, esas paradojas que sólo los grandes pueden hacer bien, extrayendo lo nuevo de lo viejo.. lo desconocido de lo conocido…. Una gran canción de Bukka White.. esta vez renombrada como “Funny in my mind (i believe im gonna fixing to die”.. de alguna forma pagando tribute a la fuente inagotable que fue el blues para toda una generación de rockeros de la que Plant participó y usufructuó, como sabemos en mala en conjunto con Page (los dos primeros grandes dos discos de Zepp están llenos de plagios, muchos de ellos a bluseros clásicos)….
Esa fusión aventurera dejó el ambiente para una nueva expresión dialéctica entre lo conocido y lo desconocido… la archi clásica “Whole Lotta Love”… transformada, hecha una escultura de la regeneración sónica y todo hizo definitivamente perder la compostura a los de los asientos más caros jejeje..
Con “Whole….” La banda se fue al descanso y nosotros en la audiencia empezamos a hacernos notar para que la banda cachara la energía en ebullición, lo que es un clásico, un rito que cruza las fronteras….
Al ratito vuelve la banda.. Robert Plant se pasea por el escenario agradeciendo la emoción del Luna park……
El encore, el remate de la noche con dos clásicas del Led Zepp IV, la mágica y simbólica  balada “Going to california” una canción especialmente importante para Plant, que simboliza un viaje espiritual, una necesidad interior de búsqueda que sería re importante en los Zepp… impecable, habitada de matices, suspiros y susurros en una versión bastante fiel a la original………. El estadio emocionado con lágrimas ahogadas y sonrisas de plenitud… y bruscamente el contraste, la otra cara de la moneda, “Rock and Roll” en una versión modernísima, arriesgada y con una  saludable vocación pop, una transformación que no sería mal recibida en alguna radio de oferta contemporánea… pero todo el rato arriba de la pelota.. y con un Robert Plant poniendo toda su energía en una tremenda interpretación de cierre de jornada, el estadio deslumbrado de admiración por Plant y sus transformadores del espacio.
Al salir estuve como siempre como buen artesano de lo social.. caminado entre las gentes, escuchando la voz del la tribuna al salir mientras mirábamos el merchandising... la opinión era favorable, aunque había muchos que se sintieron algo descolocados por lo arriesgado del repertorio y de sus formas performáticas, entiendo que es legítimo esperar lo clásico por parte de una fracción importante del público pero me empatizo completamente con la idea de la búsqueda artística de tomar riesgos, ya que es la actitud que ha permitido botar las murallas que impiden los cambios, en eso Plant se ha anotado siempre varios porotos.
No es menor lo de Plant, puede que mi texto sea subjetivo pero insisto que no parcial no escribo desde el fanatismo sino desde la experiencia de alguien que fue a experimentar, aceptar la invitación exploradora de Plant y su combo… hay en lo que hacen (y que Plant lleva bastante haciendo) mucho de aventura, una actitud radical de no autocopiarse, de no caer en una repetición artificial y anacrónica de un pasado glorioso que podría ser usado como un escudo, como moneda de anticipación ante la expectativa más conservadora de la audiencia  hard rockera, sería fácil ser o hacer ese juego.
Pero lo que Plant hace tiene vocación transformadora, supone una forma de pensar la música más allá de la objetivación fetiche del repertorio… es así como alguien podría conocer el set list que iba a presentar…  la canción deja de ser un objeto anclado a su pasado, esclava de su forma y se libera..lo que hacen con ese set list es tomar esas canciones y abrirlas, transformarlas… tomarlas en cuanto materia y convertirlas en energía pura… trans es el concepto más adecuado para lo de Roberto Planta y sus shifters, tomando rock, música electrónica, blues, ritmos étnicos, pop y por cierto la herencia zeppeliana y transformándolo en algo distinto de sus fuentes, distinto y profundamente imbricadas, con constantes brotes de sorpresa en una atmósfera re emotiva pero nunca nostálgica.... una cuestión piola, bien integrada, la que pese a lo aparentemente complejo y sofisticado era muy espontáneo.
En la complejidad de ser el mismo y diferenciarse, de diferenciarse siendo el mismo, alejándose de la fácil tentación de la mismidad que muy legítimamente captura a muchos artistas, pero no a Plant.
Haciendo con la música, los sonidos, las atmósferas y las palabras, algo así como la alquimia…………

viernes, 1 de enero de 2010

EL ROCK Y LA DIALÉCTICA GENERACIONAL


Este artículo fue originalmente publicado en www.ularesociologia.blogspot. com con el mismi título en mayo de 2007. También publicado en la Revista Anomia nº2 ,Diciembre 2007.

“Si no les gusta a tus padres, entonces es buen Rock & Roll”
La frase es de Lemmy Kilmister vocalista/bajista de los clásicos e incombustibles Motörhead -trío de rock duro británico, un clásico del género- y en su simpleza lo dice todo, todo, es decir que acá no hay nada que explicar pero como no tengo nada mejor que hacer entonces lo explico. La frase representa las contradicciones en las relaciones de poder que se dan en el desfase generacional de los padres e hijos, pero más allá, la hipótesis de Lemmy da cuenta de lo que el rock & roll significa en lo más profundo como fenómeno social, como subcultura y estilo de vida. Esta simple frase inspira una revisión histórica del Rock como fenómeno, más allá de su merito musical y de su significativo impacto en las vidas de quienes somos rockeros.
En este sentido, nuestra micro teórico-explicativa no va pa` la mitificación ideológica del rock, no obstante sí lo reivindica, destacaremos el hecho que motiva la critica al rock por ser parte de un mercado, en este sentido no podemos desconocer que el rock como fenómeno si necesita de un contexto histórico-material que contempla un mercado desarrollado, es más el rock & roll tal y como lo conocemos y amamos emerge desde una subcultura pero es adoptada por el mercado y llega para quedarse en la cultura popular universal, pese a ser estigmatizada y vilipendiada constante mente. Si bien desde nuestra perspectiva podemos aceptar incluso considerar al rock dentro de la industria cultural Frankfurtiana o más bien no negar esa posibilidad, de todas formas nuestra perspectiva de análisis teórico se enmarca en el conflicto y emancipación, aunque no pretendo asignarle al rock una posición política, ni reducirlo al análisis de clase, sino estudiar el significado de conflicto.
En este sentido y ya dando por supuesto la existencia de un mercado el rock requiere de un determinado estado de desarrollo de la técnica, la ciencia y la tecnología aplicada, tanto para su aparición, propagación y perpetuación, este conjunto constituye un contexto material. Esta es una de las razones por la que se explica su aparición histórica, en un momento en que además del mercado la radio ya se había desarrollado (y consolidado como massmedia), que las técnicas de grabación habían dejado la precariedad inicial y que la industria tecnológica ya ofrecía entre otros adelantos (para la época naturalmente) uno de los elementos más importantes (que como símbolo no debe subestimarse) como es la electrificación de la guitarra, este último elemento a manera simbólica representa a un detonador que removió los cimientos de las relaciones tradicionales de poder intra-familiar que se venían desarrollando sin mayores modificaciones desde la era “tatasaurica” y es en este quiebre de impacto interaccional pero de implicancias históricas es el que concentrara nuestro interés analítico.

El rock es la expresión de un significado intra-subjetivo de cambio, de enfrentamiento, de cuestionamiento, de libertad y de hedonismo, en definitiva de desobediencia, todos elementos contrapuestos al orden, la estabilidad, la obsecuencia y el freno sacerdotal que predicaba la tradición y adultocéntrica, significado que sirve de instrumento a la generación limbo para auto interpretarse para transformarse en persona y sujeto generacional, el rock responde en este sentido a un periodo de represión tanto formal-normativa como interna, ya que hasta su aparición no se disponía de una identidad compartida que implicara símbolos y emociones en la juventud
La Familia Nuclear y las Relaciones Tradicionales de Poder
Las familia en tanto célula prima de reproducción social y socialización primaria, es decir agencia de internalización de normas y valores de la sociedad en el individuo, también ha sido una unidad en la que se reproducen las relaciones de poder macro sociales, en este aspecto coincidimos con Engels cuando planteaba que la familia era una reproducción a escala de las relaciones de poder de la sociedad industrial, en la que el hombre proveedor desempeñaba un rol análogo al del burgués industrial dueño de las fuerzas productivas en términos de ejercicio de la dominación autoritaria de desempeñar el poder. La familia nuclear industrial poseía estas características, características que se mantuvieron relativamente estables a través del tiempo y que a mediados del siglo pasado no habían sufrido mayores alteraciones.
El proveedor económico de la familia tradicionalmente había sido el hombre, lo que aumentaba su autopercepción de superioridad ya existente en la creencia tradicional machista. Esta configuración económica dentro de la familia contribuyó a que el poder en las familias en los diversos estratos sociales se ejerciese de manera autoritaria (al menos con mayor frecuencia de lo que se hace en estos días), de esta forma las mujeres y los hijos tenían que bailar la canción que le tocaran los viejos, es decir que el poder era ejercido sin mayores contrapesos en la familia, en este aspecto identificamos un desfase entre las formas de ejercicio del poder en la familia respecto de la sociedad capitalista, ya que en esta la democracia ya había adquirido el status de “verdad absoluta”, es decir que en la sociedad se “cumplía” (en el papel) en mayor medida el discurso ilustrado y el ejercicio del poder en la sociedad obligaba a quienes detentaran los cargos de poder a negociar para desarrollar sus actividades políticas mientras que en la familia el “padre” ejercía un poder sin contrapeso, lo que naturalmente despertaba resistencia en quienes se ejercía el poder (el resto de la familia), este fenómeno se venía manifestando constante mente en el tiempo pero no era atendido y además no existían canales de liberación legitimados plenamente por la sociedad.
Nuestro propósito es analizar la influencia del rock en las alteraciones en las relaciones de poder en la familia pero no podemos dejar de mencionar otro fenómeno social que contribuyo a debilitar el modelo tradicional en la post-guerra como fue el ingreso de la mujer al mercado laboral como producto de la masiva ausencia de los hombres enlistados en el ejercito gringo (en esa época aún no profesional), este hecho funcionó en alguna medida como un hito de distribución de poder que fomento las ideas feministas, lo que no sólo impulso a la mujer a las plazas laborales sino que además las llevo a profesionalizarse.
La Actitud de Inconformismo en la Cultura Popular Antes del Rock & Roll
Ya en los años 40’s los elementos característicos de la actitud de rock se habían difundido gracias al auge del bebop como subgénero del jazz, como genero el bebop recogía la improvisación y la libertad rítmica y armónica que el jazz había perdido o que en realidad nunca había tenido en tal magnitud.
El bebop no era del gusto de papis como Louis Armstrong, el que declaraba en la prensa que el bebop “no era jazz” y era comprensible por sus características rupturistas no gradara a los puristas del genero. Más allá de sus características musicales, el bebop estaba asociado a un estilo de vida “carpe diem” cuya mayor figura y mártir fue Charlie “Yardbird” Parker el que en su estilo de vida había cristalizado el antónimo del conformismo gringo de su época, viviendo rápido y muriendo joven, siendo uno de los primeros en vivir en el desenfreno y dejar un “cadáver joven” (aunque su cadáver no parecía joven) en la música popular que influencio de alguna manera al rock.

Otro elemento importante que nutrió posteriormente de contenido al rock y muy ligado al bebop fue la generación beat. A influencia de la poesía y las novelas beat inspiraron a todo un contingente de jóvenes blancos que veían como la horizontalidad valórica gringa no les satisfacía y optaron por alternativas como el jazz (bebop principalmente), la poesía, viajar, la experimentación con drogas, la filosofía oriental, la promiscuidad sexual entre otras actividades proscritas por el marco normativo de la sociedad gringa. Las aventuras de Burroughts, Kerouac, Ginsberg y Ferlinghetti entre otros fueron significantes para una generación de seguidores que se reconocieron como beatnik.
Antes del rock su espíritu ya era parte de una subcultura que si bien no era masiva ya había echado raíces en el espíritu de la juventud.
Otro antecedente fue el blues como estilo ya que este fu la base sobre la que posterior mente se comercializo el rock & roll como un blues blanqueado. Tanto es la influencia del blues en el rock que su influjo se mantuvo muy patente hasta los años setenta, en un amplio rango estilístico, siendo uno de los elementos primarios en el desarrollo del rock duro.
El repertorio de Johnson, Leadbelly, J. Lee Hooker, Howlin` Wolf, Muddy Waters, Buddy Guy y muchos más lograron trascender la fronteras raciales permeando los gustos de una juventud sin identidad e impactar en la creación de un nuevo fenómeno de expresión social y estético, el rock.
El Mercado Adopta al Engendro
Pese a que los padres no les gustaba para nada el rock por su rupturismo en la conducta de los jóvenes, el mercado vio una oportunidad de negocios y no se equivocó, en ese sentido el fenómeno Elvis -dejo constancia de que si bien reconozco a Elvis como símbolo significante, personalmente lo considero un traidor al significado del rock por colaborar con la operación CAOS de la administración Nixon- es ilustrativo. Más allá de su impacto musical el valor histórico de Elvis fue el de haber sido quien convirtió al rock en un fenómeno de masas universal, de esta forma lo que fue una actitud subcultural se expandió como un best seller generando un efecto en cadena para las futuras generaciones, ya que el significado del rock es que se dotó a la juventud de significado simbólico, que vino a ayudar a expresar la actitud de descontento de una juventud reprimida y sin identidad. Mediante el rock el joven se diferencio del adulto y del niño, porque hasta ese entonces un niño era “un viejo chico” hasta que pasaba a ser adulto, sin transición, sin poder negarse, sin poder elegir. El rock significó el rescate de la rebeldía, significó decir “no al papa” decir “mis intereses son otros no son los tuyos” y de esta forma romper o alterar con las relaciones de poder en la familia, pero este fenómeno pronto trascendería lo micro-social, en cada familia en la que un disco de rock se convertía en la referencia de un joven o de un niño el poder tradicional se resquebrajaba y se generaban las condiciones para nuevos cambios en la mentalidad de la sociedad como un proceso natural, de esta forma el mercado toma apuestas más arriesgadas y liberales, casi de doble filo pero que contribuyeron a identificar un antes y un después del rock, es la emancipación del joven como sujeto colectivo ante el padre, es el enfrentamiento en que el hijo intente matar al padre en el sentido freudiano y se libera de las fuerzas superficiales de la tortura normativa, de su historia de vida, se dibuja la muerte de dios y del estado como estructuras panópticas de dominación, es salir a recreo en el colegio por primera vez, significa la búsqueda de un nuevo orden o bien del desorden. Una guitarra en llamas gritando el no a Vietman, diciendo no a dios, no al papá autoritario.
La lucha por los derechos civiles, liberación sexual de los sesenta, el pelo largo, las drogas, los sueños y el decir no a la guerra de Vietnam en un país en que aún el ejercito era no profesional tiene que ver con el quiebre de las relaciones de poder tradicionales masificadas luego de que el mercado expandiera al rock.
El rock, más allá de la música, de la estética, más allá de las tendencias y las modas de turno es una actitud de inconformismo, de enfrentamiento, de juventud sin edad, cuando el rock pierde esto, pierde su contenido y entonces ya no es rock, esto nos lleva a reflexionar que haciendo sociología podemos hacer rock porque esto nos es sólo música sino que significado lo que resulta esperanzador en este mundo y particularmente en este medio en el que el pensamiento único pretende constreñirnos, dirigirnos dominando “el mercado” imponiendo paradigmas fijando la censura teórica. En este escenario creo que la sociología debe hacer como el joven rebelde y enfrentarse, ser irreverente ante la o las figuras de autoridad y alterar las relaciones de poder en la academia como el rock lo hizo en la familia.
Así como el hijo se revela al padre con guitarras de banda sonora, creadores como John Lennon, Neil Young ocuparon su tribuna y su rock para generar conciencia y oponerse en su momento a la administración Nixon (y en el caso de Neil Young actualmente opositor a Bush), su creación florece en significado de ruptura e inspiración tanto para obras musicales, artísticas e incluso en sociología como es el caso de este artículo.
En cambio en la figura de Elvis observamos al sujeto víctima de la dialéctica, Elvis dejo de ser rock y término por aliarse con Nixon para desprestigiar y perseguir a gente como Lennon o Young y muchos más como parte de la operación CAOS, transformándose en un conservador y agente de censura, su muerte vendría a ser un tibio reflejo de la trágica muerte de significado que ya había tenido en vida, en su caso vemos ilustrada la tragedia de la cultura Simmeliana.
Es por esto que la frase del sabio Lemmy lo resume todo “si no le gusta a tus padres, entonces es buen Rock & Roll”, toda una teoría y una declaración de principios.